En la jornada sobre el uso de drones aplicadores en pasturas, que se llevó a cabo en el INTA Rafaela, la ingeniera agrónoma Ainalén Carassai brindó una charla sobre los cuidados en una etapa fundamental para uno de los cultivos más relevantes en la ganadería y lechería: la implantación de la alfalfa. 

Durante su intervención, Carassai destacó la importancia de contar con un lote de alfalfa de calidad, enfatizando que su manejo adecuado es fundamental para asegurar una producción rentable y sostenible a lo largo de los tres años que dura su ciclo de vida.

La importancia de la planificación

Carassai comenzó su presentación haciendo hincapié en que la alfalfa es un cultivo perenne, lo que implica que sus decisiones de manejo no solo impactan el presente, sino que también definirán la producción en los años venideros. 

Aseguró que una mala elección o manejo en las etapas iniciales puede comprometer la productividad del lote durante todo su ciclo. «El primer paso para un buen lote de alfalfa es la planificación», afirmó la especialista. Destacó que es esencial abordar el cultivo con un enfoque profesional, midiendo y monitoreando cada aspecto del proceso.

Factores clave para una correcta implantación de la alfalfa

Entre los puntos clave que la ingeniera abordó se encuentran la elección adecuada del lote, las fechas de siembra, las densidades y el distanciamiento entre plantas. Según Carassai, estos factores son fundamentales para una correcta implantación y, por ende, para garantizar un buen rendimiento del cultivo. 

Resaltó que, si bien cada una de estas decisiones es importante, su impacto será más notorio si se considera el conjunto de todos los elementos que influyen en la producción.

El análisis del suelo y su importancia

Uno de los aspectos más destacados de la charla fue la importancia de realizar un análisis detallado del suelo antes de la siembra. La alfalfa es un cultivo muy sensible a las condiciones del suelo, en particular al pH. Carassai explicó que, actualmente, muchos suelos presentan un pH ácido, lo que puede reducir el potencial productivo de la alfalfa en un 40%. «Si no corregimos este aspecto, estamos limitando el rendimiento de la planta», advirtió. 

Por ello, el análisis del suelo y su interpretación adecuada son pasos esenciales para asegurar una producción de calidad.

El impacto de los cultivos antecesores

Además, la especialista destacó la importancia de los cultivos antecesores, ya que estos influyen en la estructura del suelo y en las condiciones para la siembra. 

Carassai recomendó optar por cultivos que favorezcan la implantación de la alfalfa, evitando aquellos que dejen residuos que puedan dificultar su desarrollo. La rotación de cultivos adecuada y la elección estratégica del antecesor son aspectos clave para optimizar el terreno antes de la siembra.

La densidad de siembra adecuada

En relación con la siembra misma, Carassai insistió en que se debe prestar atención a la densidad de plantas por metro cuadrado. A pesar de que muchos productores se han acostumbrado a densidades más bajas, la especialista recomendó aumentar la cantidad de plantas por metro cuadrado para mejorar la competencia y garantizar un rendimiento superior. 

Además, mencionó que los avances en el tratamiento de semillas, como los inoculantes, pueden mejorar significativamente la implantación y el crecimiento de la alfalfa.

La importancia de la fertilidad del suelo

Finalmente, Carassai enfatizó que la fertilidad del suelo es otro aspecto crucial que no debe descuidarse. 

La especialista instó a los productores a realizar análisis de fertilidad de manera regular, ajustando la fertilización según los resultados obtenidos para optimizar el desarrollo del cultivo. «La alfalfa es un cultivo exigente en nutrientes, y si no se le brindan las condiciones adecuadas, no alcanzará su máximo potencial», concluyó.