Durante la ExpoAlfa 2024, la ingeniera agrónoma Jonicelia Araujo, de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Litoral, destacó la importancia del manejo sostenible en la producción de alfalfa. Según Araujo, un adecuado manejo agrícola no solo aumenta la rentabilidad, sino que también permite que los productores contribuyan a la lucha contra el cambio climático. En su intervención, señaló que el manejo eficiente de los cultivos de alfalfa tiene un impacto positivo tanto en la economía como en el medio ambiente, aumentando la captura de carbono y mejorando la sostenibilidad de los sistemas productivos.

Rentabilidad y captura de carbono: un ciclo virtuoso 

Uno de los aspectos clave que mencionó Araujo fue la relación entre la rentabilidad y la captura de carbono. «Cuanto mayor sea la rentabilidad de la producción de alfalfa, mayor será la cantidad de gases de efecto invernadero (GES) que podemos reducir por hectárea», afirmó. Este ciclo virtuoso de aumentar la rentabilidad mientras se mejora la captura de carbono se convierte en una de las bases fundamentales para lograr un sistema agropecuario más «sostenible». La alfalfa, al ser un forraje, tiene un potencial significativo para capturar carbono, lo que la convierte en una herramienta importante dentro de las estrategias para mitigar el cambio climático.

La alfalfa: una herramienta para reducir la huella de carbono 

Si bien la producción ganadera es responsable de la emisión de gases como el metano, Araujo enfatizó que, al integrar la alfalfa como forraje dentro de los sistemas productivos, se puede lograr un balance positivo. «Producir un forraje que capture carbono, cuando se maneja correctamente, no solo ayuda a la sostenibilidad, sino que también mejora la huella de carbono de todo el sistema productivo», aseguró la especialista. De esta forma, no solo se produce más alimento para la ganadería, sino que también se contribuye a la conservación del medio ambiente.

Integración de árboles: una estrategia para mejorar la captura de carbono  

Otro punto destacado en la charla fue la integración de árboles en los sistemas productivos. Araujo explicó que la incorporación de árboles, especialmente especies de rápido crecimiento, es esencial para aumentar la captura de carbono. «Los árboles jóvenes tienen una capacidad mucho mayor para absorber CO2, lo que no solo mejora la sustentabilidad de los sistemas productivos, sino que también abre nuevas oportunidades de mercado al diversificar la producción», expresó.

Forestaciones para la conservación: más allá de la producción comercial 

El manejo forestal adecuado también juega un papel crucial en la conservación ambiental. Araujo subrayó la importancia de las forestaciones orientadas a la conservación, en lugar de solo pensar en la producción de madera o frutos. Este tipo de forestación, que prioriza la restauración de suelos y la mejora de la biodiversidad, se ha convertido en una tendencia que responde a las exigencias globales de sostenibilidad, algo que los productores deben considerar al diseñar sus estrategias productivas.

La sostenibilidad como exigencia global: oportunidades para los productores 

Para la ingeniera agrónoma, el futuro del sector agropecuario dependerá de la capacidad de los productores y profesionales del agro para adoptar principios de sostenibilidad. «Lo que se nos exige hoy en día es ser responsables en el manejo de los recursos naturales. Esto no solo nos permite abrir las puertas de nuevos mercados, sino que también es esencial para la competitividad, sobre todo en los mercados de exportación», afirmó Araujo, dejando claro que la sostenibilidad ya no es una opción, sino una necesidad para todos los actores de la cadena agroalimentaria.

El desafío del cambio de mentalidad: forjando el futuro sostenible  

En este contexto, el reto para los productores es aprender a integrar todas estas prácticas dentro de sus modelos productivos. Araujo concluyó su intervención enfatizando que la clave está en forjar un cambio de mentalidad entre los actores del agro, en especial entre los jóvenes profesionales, que son los que tendrán que implementar estas soluciones en el futuro. «Debemos ser conscientes de que el cambio climático ya está afectando nuestras tierras, y la sostenibilidad es el camino para asegurarnos un futuro productivo y rentable», concluyó la ingeniera.