A través de un comunicado, la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias, conformada por las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), la Sociedad Rural Argentina (SRA), la Confederación de Cooperativas Agropecuarias Cooperativa Ltda (CONINAGRO) y la Federación Agraria Argentina (FAA), rechazan el abuso de poder que configura la utilización de un cargo público (en este caso en una institución relevante, como el INTA), para fijar e impulsar una posición de política partidaria de cara a las elecciones a la presidencia de la Nación.

Texto del comunicado que rechaza la identificación con la política partidaria

El actual presidente del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) ha puesto a circular un video en el que se puede ver una intervención de su parte en favor de una candidatura política frente al próximo balotaje.
Es obvio que respetamos la libertad individual de opinión, pero también es cierto que deploramos la utilización del cargo en organismos públicos para presentar ideas propias. Propiciamos la libertad de opinión, de ideas y el dialogo como principios rectores del respeto al otro.

Sin embargo, un organismo técnico y público como el INTA, conformado en forma mixta por técnicos y productores, no debiera cruzar el límite de la imparcialidad institucional, dejando que cada quien exprese sus ideas políticas en los ámbitos correspondientes; pero sin utilizar al organismo técnico.

Lamentablemente, el hoy presidente del INTA, hace expresa mención al cargo que ocupa y con ello embandera a la institución en una posición, que no solo no corresponde; sino que desmerece el trato igualitario, diverso y prescindente que debiera tener la institución a la que circunstancialmente preside.

Por eso, rechazamos enfáticamente el intento de propaganda política, incapaz de distinguir entre la opinión individual y la representación institucional del INTA. El ejercicio de las ideas políticas individuales tiene su ámbito, y tanto el INTA, como otros organismos públicos, no deberían propiciar candidatura alguna, salvo que quienes los conducen no sepan distinguir entre sus intereses personales y los de la institución técnica que representan.