La cabaña de la familia Barberis obtuvo el Gran Campeón Macho Holando Argentino en la Expo Rural Rafaela 2026. Antonela Barberis destacó el trabajo genético, la preparación de los animales y una historia familiar que comenzó en 1958.
La Cabaña La Lilia, de la familia Barberis, volvió a destacarse en una de las pistas más importantes del Holando Argentino. En la Expo Rural Rafaela 2026, obtuvo el Gran Campeón Macho con La Lilia Colo Reina Warrior Red, conocido como “El Colo”.
El ejemplar se impuso durante la jura de machos realizada el viernes en la 119ª edición de la exposición. Para Antonela Barberis, el resultado coronó un proceso que excede ampliamente lo que sucede durante algunos minutos dentro de la pista.
“Comenzamos el viernes con la jura de los machos y tuvimos la suerte de tener el Gran Campeón Macho”, señaló Barberis en diálogo con Ganadería y Negocios.

Un toro que llegó a Rafaela con antecedentes
“El Colo” no llegó a Rafaela como un desconocido. Barberis explicó que el reproductor ya venía obteniendo buenos resultados en las exposiciones de la temporada.
“Es un toro que viene ya ganando en todo el año. Estaba muy bien, al jurado le gustó y había muy buen nivel de animales, así que la competencia fue fuerte”, destacó.
En Rafaela, el ejemplar se presentó como box 22 y además de obtener el Gran Campeonato Macho fue elegido Campeón 2 Años Menor.
La definición estuvo a cargo del jurado estadounidense Ryan Krohlow, quien encontró en el reproductor de La Lilia al mejor macho de la competencia.
El resultado se suma al obtenido anteriormente en Todo Láctea, en San Francisco, donde el toro también había conseguido destacarse.
Un trabajo que empieza mucho antes de la pista
Detrás de los premios, Barberis puso especialmente el acento en la preparación necesaria para llevar un animal de alto nivel a una exposición.
“Es un trabajo de muchos años. Estos animales que se presentan a pista ya desde el año anterior se están trabajando con un grupo de gente que los cuida las 24 horas”, explicó.
Ese proceso demanda alimentación, manejo, seguimiento y preparación permanente para conseguir que el animal llegue en las mejores condiciones posibles al momento de competir.
“Tienen mucho trabajo y mucha dedicación en casa”, resumió.
Para La Lilia, por lo tanto, el Gran Campeonato conseguido en Rafaela no representa solamente el resultado de una jura, sino la expresión de un sistema de trabajo que combina genética, producción y preparación de animales.
La Lilia, una historia que comenzó en 1958
La trayectoria de la cabaña también ayuda a dimensionar el resultado.
“Nuestra cabaña fue fundada en el 58 por mi abuelo. Son muchos años trabajando”, recordó Antonela Barberis.
La actividad continúa actualmente en manos de distintas generaciones de la familia, con responsabilidades distribuidas pero complementarias.
“A mí me toca la parte de la genética junto a mi padre y mi hermano está un poco más en la parte productiva”, explicó.
La selección genética, por lo tanto, no está separada de la producción cotidiana. La familia Barberis también es productora de leche, un aspecto que vincula directamente las decisiones de selección con las necesidades de un establecimiento lechero comercial.
“Somos además productores de leche, así que nos dividimos, nos complementamos y nos acompañamos en estos momentos”, señaló.

Genética y producción dentro de la misma cabaña
Esa combinación entre cabaña y tambo constituye uno de los pilares del establecimiento. La genética que se desarrolla para las pistas convive con las exigencias productivas de la actividad lechera.
En ese esquema, Antonela trabaja junto a su padre sobre la selección genética, mientras que su hermano tiene mayor participación en el área productiva.
El Gran Campeón obtenido en Rafaela aparece así como resultado de una construcción familiar que lleva casi siete décadas y que continúa incorporando nuevas generaciones.
Un cierre de temporada cargado de exposiciones
Después de una primera parte intensa del calendario, La Lilia atravesó un período de menor actividad en las pistas. Ahora comienza nuevamente una sucesión de muestras.
“Tuvimos todo el año de actividad, después un parate de dos meses y ahora se nos amontonan tres o cuatro exposiciones”, explicó Barberis.
“Va a ser intenso estos últimos dos meses”, anticipó.
La temporada continuará entonces para una cabaña que llegó a Rafaela con antecedentes y se marchó con uno de los principales reconocimientos de la pista Holando Argentino.
“El Colo” sumó otro campeonato. Para la familia Barberis, detrás del premio quedan reflejados muchos más años: una cabaña fundada en 1958, generaciones dedicadas al Holando y un trabajo cotidiano donde genética y producción de leche avanzan juntas.
