La genética Holando de elite volvió a ser protagonista en Rafaela durante la cuarta edición de Pasión Lechera, un remate que reunió a destacados criadores de la cuenca lechera y mostró una demanda sostenida por animales de alta calidad genética, con valores destacados y una colocación prácticamente total de la oferta.
La lechería argentina atraviesa una etapa marcada por mejores condiciones productivas, reservas forrajeras abundantes y una mayor previsibilidad económica que en años anteriores. En este contexto, la genética Holando de elite continúa posicionándose como una de las principales herramientas para mejorar la eficiencia de los sistemas lecheros y proyectar rodeos más productivos y longevos.
La Sociedad Rural de Rafaela fue nuevamente escenario de una de las citas más importantes para la genética lechera regional. Allí se desarrolló la cuarta edición de Pasión Lechera, iniciativa impulsada por Avelino Picco e Hijos, Cabaña La Luisa de Guillermo Miretti e Hijos y Mapero SA, con el martillo de la Cooperativa Guillermo Lehmann.

La oferta estuvo compuesta por 120 vaquillonas preñadas, 100 animales de recría y 20 toros, concentrando algunos de los mejores ejemplares desarrollados por tres establecimientos referentes de la cuenca lechera santafesina.
Un remate consolidado en la lechería regional
Durante la apertura del encuentro, Oscar Picco destacó las buenas condiciones productivas que atraviesa la región y la importancia de invertir en animales de calidad para potenciar el crecimiento de los establecimientos.
“Estamos en una etapa climática muy favorable para la zona, con reservas de excelente calidad y una economía que permite pensar distinto. Hoy salen a la pista rodeos que prácticamente se autopagan con su propia producción”, expresó.
El productor también reconoció que existe preocupación por la evolución del precio de la leche, aunque destacó que los costos de alimentación muestran una situación mucho más favorable que en otros períodos. Esa combinación permitió generar un marco propicio para que numerosos productores decidieran invertir en genética.

Ventas ágiles y valores destacados
El remate mostró un ritmo sostenido desde el inicio, con una importante participación de compradores provenientes de distintas zonas lecheras.
Los resultados finales reflejaron el interés generado por la oferta:
- Vaquillonas adelantadas y paridas: máximo $13.500.000 y promedio $3.350.000.
- Vaquillonas para servicio: máximo $2.050.000 y promedio $1.900.000.
- Terneras: máximo $1.520.000 y promedio $1.410.000.
- Toros: máximo $9.000.000 y promedio $7.000.050.
En total se comercializaron 246 cabezas, confirmando el atractivo que mantiene la genética Holando de elite entre los productores.
Alan Zbrun: “Es una fiesta que se supera año tras año”
Para Alan Zbrun, coordinador comercial de hacienda de la Cooperativa Guillermo Lehmann, Pasión Lechera se transformó en mucho más que un remate.
“Es un evento que nació hace cuatro años cuando tres firmas emblemáticas de nuestra zona decidieron juntarse en el centro de la cuenca lechera más importante del país. Con el paso de los años se fue superando en calidad genética, jerarquía de los animales y cantidad de hacienda ofrecida”, señaló.
El coordinador comercial de hacienda de La Lehmann destacó además que la edición 2026 se desarrolló en un contexto complejo para la actividad.
“El precio de la leche lleva más de un año con escaso crecimiento y eso genera cierta cautela para invertir. Sin embargo, nadie quiere quedarse afuera porque quien compra aquí sabe que se lleva animales de lo mejor que existe en la región para cualquier sistema productivo”, sostuvo.
Guillermo Miretti: una historia de genética y familia
Uno de los momentos más emotivos del encuentro estuvo relacionado con los 15 años de la consagración de Némesis, la histórica vaca de Cabaña La Luisa.
Guillermo Miretti recordó con orgullo aquella genética que marcó un antes y un después para el establecimiento.
“Fue la primera gran campeona de nuestra cabaña. Después hizo historia porque fue tres veces Vaca del Año en Argentina, algo que ninguna otra vaca logró. Esa genética hoy está distribuida en muchos establecimientos y seguimos muy orgullosos de todo lo que representó”, afirmó.
Miretti también destacó el valor del trabajo familiar detrás del crecimiento de la empresa.
“Mis cuatro hijos están involucrados en la actividad y ya hay nietos trabajando con nosotros. Eso nos llena de orgullo y nos da fuerzas para seguir creciendo junto a las vacas y la genética”, agregó.
Jorge Pesce: mostrar años de trabajo genético
Desde Mapero SA, Jorge Pesce remarcó la importancia de generar un espacio que permita exhibir el trabajo realizado durante años en los establecimientos.
“Cuando iniciamos este proyecto buscábamos mostrar poco, pero muy bueno. Son animales jóvenes, con gran potencial productivo y longevidad. Esa es la genética que queremos compartir con los productores”, explicó.
Respecto de los valores alcanzados, señaló que el mercado es quien finalmente define los precios, aunque destacó el posicionamiento alcanzado por la hacienda ofrecida.
“Nuestra hacienda se vende por encima de los promedios porque detrás existe un trabajo permanente de selección y preparación. Eso nos llena de satisfacción”, sostuvo.
Pesce también puso en valor el rol de los equipos de trabajo.
“Todo esto es posible gracias a la gente que trabaja en los tambos, en la inseminación, en la crianza y en la recría. Ellos son quienes hacen posible que estos animales lleguen a la pista con esta calidad”, destacó.
Oscar Picco: “Se reafirmó todo lo construido”
Para Oscar Picco, los resultados obtenidos confirmaron el posicionamiento alcanzado por Pasión Lechera.
“Tuvimos un resultado sumamente satisfactorio, con ventas muy ágiles y una gran participación de compradores. Las expectativas fueron superadas claramente”, afirmó.
El productor consideró que la marca Pasión Lechera ya logró instalarse entre los principales eventos de la actividad.
“Las tres ediciones anteriores habían sido muy buenas y esta cuarta edición vino a reafirmar todo ese camino recorrido. Había algunas incertidumbres por la situación del mercado, pero la respuesta fue excelente”, concluyó.
La consolidación de Pasión Lechera confirma que la genética Holando de elite sigue siendo una inversión estratégica para los tambos que buscan mejorar productividad, eficiencia y rentabilidad. En una región que concentra buena parte de la producción lechera nacional, el evento volvió a demostrar que la innovación genética continúa siendo una de las principales herramientas para construir el futuro de la lechería argentina.
