José Brigante, presidente de la Cámara Argentina de la Alfalfa, estuvo presente en la ExpoAlfa 2024, un evento clave para la difusión y el análisis de las oportunidades del sector. Durante su intervención, Brigante destacó el potencial de la alfalfa como una alternativa estratégica para los productores argentinos, haciendo hincapié en su capacidad para generar un negocios sólidos y rentables, particularmente en el ámbito de las exportaciones.
En su exposición, Brigante abordó la cuestión de la alfalfa como un cultivo con un horizonte muy favorable para el negocio de exportación. En su visión, el mercado internacional de alfalfa presenta una demanda prácticamente infinita, lo que coloca a Argentina en una posición privilegiada para satisfacer esa necesidad. La demanda internacional es sostenida, lo que otorga estabilidad a este sector y abre oportunidades tanto para nuevos productores como para aquellos que ya están establecidos. En este sentido, destacó la ventaja competitiva que tiene Argentina por su capacidad productiva y la calidad de la alfalfa, que la posicionan como un actor clave en los mercados internacionales.
La Cámara Argentina de la Alfalfa y su estructura para la exportación
La Cámara Argentina de la Alfalfa, creada en 2017, tiene como objetivo principal educar a los productores sobre el potencial de la alfalfa como negocio alternativo. Brigante destacó la importancia de fomentar la formación y el acompañamiento de los productores para que puedan entender y aprovechar las oportunidades que ofrece este cultivo. La Cámara también juega un rol fundamental como entidad asociativa, uniendo a los productores, el gobierno y otros actores clave del sector, con el fin de desarrollar proyectos de exportación que beneficien a todas las partes involucradas. El trabajo conjunto, dijo Brigante, es esencial para que Argentina pueda consolidarse como un líder mundial en la exportación de alfalfa.
La ventaja competitiva de Santa Fe para la producción de alfalfa
En relación a las zonas productivas, Brigante subrayó el papel crucial que juega Santa Fe en la producción de alfalfa. Esta provincia, tradicionalmente asociada a la ganadería, tiene condiciones ideales para la producción de alfalfa, tanto en términos de su suelo como de la cantidad de agua disponible. Santa Fe, a diferencia de otras zonas del país, no requiere inversiones tan elevadas en riego, lo que permite reducir costos y aumentar la rentabilidad. Además, la existencia de puertos sobre el Río Paraná le otorga una ventaja estratégica para la exportación, ya que facilita el acceso a los mercados internacionales y abaratamiento de los costos logísticos.
Los desafíos de la exportación de alfalfa
A pesar de las ventajas, Brigante también abordó los desafíos que enfrenta el sector, que varían según la zona productiva. En el caso de Santa Fe, una de las principales dificultades es el exceso de humedad, que requeriría el uso de tecnologías de secado para garantizar la calidad del producto. Sin embargo, el hecho de que la región cuente con abundante agua reduce la necesidad de riego artificial, lo cual es un alivio para los productores, pues no tienen que hacer grandes inversiones en sistemas de irrigación. En cambio, en otras provincias donde se necesita riego, los costos de inversión son mucho más altos. Por lo tanto, los desafíos de la exportación de alfalfa dependen de cada región y requieren soluciones tecnológicas específicas.
Cómo ingresar al negocio de la exportación de alfalfa
Para los productores interesados en ingresar al negocio de la exportación de alfalfa, Brigante recomendó formar alianzas estratégicas con otros productores. Explicó que, para reducir los riesgos y aprender de la experiencia de otros, lo ideal es que los productores se unan en grupos. Un ejemplo de esto sería que tres productores con 100 hectáreas cada uno sumen esfuerzos para alcanzar un volumen adecuado para la exportación. Esta colaboración no solo facilita el aprendizaje mutuo, sino que también brinda apoyo en caso de imprevistos, como malas cosechas o problemas con el transporte. De este modo, el riesgo se distribuye, y el negocio tiene más posibilidades de prosperar.
Requisitos para los productores: un mínimo de volumen, calidad y experiencia
Finalmente, Brigante señaló que, para que un productor pueda comenzar a exportar, se requiere un volumen mínimo de alfalfa. En su opinión, un productor o un grupo de productores deben contar con al menos 300 hectáreas de alfalfa para ingresar al negocio de exportación de manera viable. Este volumen, explicó, no solo permite acceder a mercados internacionales, sino que también asegura la estabilidad financiera del proyecto. En este sentido, la clave está en saber gestionar la producción y los números del negocio, lo que permitirá a los productores alcanzar una posición sólida y competitiva en el mercado global de alfalfa.
