Desde Las Parejas (Santa Fe), a la vera de la Ruta Nacional 178, Caimán concentra ingeniería, fabricación y posventa en una planta de 9.000 m² dedicada 100% a pulverización. Ese anclaje la ubica en el corazón de un polo agroindustrial y facilita el ida y vuelta con el productor.

El porfolio cubre autopropulsadas, de arrastre y de tres puntos, con más de 25 años de trayectoria como base cultural para estandarizar calidad y acelerar mejoras a partir del trabajo de los más de 120 colaboradores que trabajan allí. Cuenta con canales directos de ventas, posventa y fábrica, síntoma de una organización cercana al campo.

¿Distribución? Además de atención directa, la marca opera mediante concesionarios y agentes en múltiples provincias, lo que sostiene disponibilidad, financiación y repuestos.

La filosofía es práctica: innovación con los pies en el lote. Escuchar necesidades productivas, resolver desafíos concretos y transferir conocimiento (capacitaciones, puesta a punto y telemetría) para que la inversión rinda a pleno campo desde el primer día. Esta mirada de servicio—más producto—es la que percibimos en cada área durante la visita y en el intercambio con I+D y Producción.

Sus productos principales: SP como nave insignia, botalones de gran ancho y selectivo

La línea SP (junto con SE y SPHC) nuclea la tecnología de punta de la casa: chasis robusto, transmisión pensada para largas jornadas y electrónica preparada para agricultura de precisión, todo con el respaldo de posventa.

En botalones, Caimán incorporó reticulados y de fibra de carbono con anchos de trabajo que van de 36, 40, 44 y 48 m de acuerdo al material, un salto que permite más hectáreas/hora y estabilidad a gran ancho de trabajo. Estas medidas la ubican en la liga mayor del mercado argentino, donde los 48 m representan el techo operativo de referencia.

El tercer pilar es la aplicación selectiva de herbicidas con detección de malezas en tiempo real: la SP DSS (Dual Spray System) combina pulverización convencional y selectiva en una sola pasada, con cámaras y algoritmos integrados de fábrica. Resultado: menos insumo donde no hay maleza, más precisión donde sí la hay, y trazabilidad de cada labor.

I+D: datos en vivo, nube y decisiones

El área de Investigación y Desarrollo, a cargo del Ing. Mario Rocchi, integra sensores y visión por computadora para convertir la pulverización en un proceso medible y auditable. En palabras del propio Rocchi:

En esta pantalla, podés ver la información en tiempo real.
Donde está en verde que significa 0, obviamente no había malezas y el selectivo no aplicó.

Donde se ve rojo, refleja que había más cantidad de malezas.
En tiempo real se puede hacer un seguimiento de diferentes indicadores, como dirección del viento, humedad, presión, ancho, etc.

Esta tecnología se va subiendo a la nube, y a través de una contraseña podés ir visualizándolo en los teléfonos”.

Técnicamente, el selectivo se apoya en cámaras (RGB y apoyo lumínico) y software que decide boquilla por boquilla en milisegundos. La lógica de control permite trabajar de día y de noche, y dejar registro para auditoría y capacitación de operarios.
Ese registro se integra al esquema de trazabilidad de máquinas que la compañía utiliza para devolver recomendaciones y mejorar ajustes a campo.

Las principales innovaciones en telemetría

El ing. Rocchi explica detalladamente: «la SP, que es el modelo tope de gama, y la SP DSS, que es la dual selectiva, las dos salen con una estación meteorológica que sube en tiempo real todos los datos meteorológicos con los cuales está pulverizando la máquina: temperatura, viento, humedad, presión de vapor, punto de rocío, deriva y calidad de aplicación. La calidad de aplicación puede verse alterada por pérdidas por viento, por humedad, por temperatura o por un taponamiento.

Eso es lo que sube a la nube y después el cliente lo puede ver, queda todo documentado y puede hacer la trazabilidad de todas las aplicaciones. Y el cliente lo puede ver en tiempo real y el operario también en tiempo real, en una tablet, dentro la cabina.

Enfatiza, además, que «La máquina selectiva, aparte de tener una estación, tiene un equipo selectivo que es One Smart Spray. Ese equipo también va subiendo a la nube el mapa de malezas, que va escaneando la máquina cuando va trabajando. Mapa de malezas por tamaño y mapa de aplicación, pico por pico».

La planta, paso a paso

En la línea de ensamble observamos un flujo claro y secuencial. Ingresa el chasis, y en la estación 1 se montan ejes y ruedas. Luego se integran motor, cabina y cisterna (con prearmados eléctrico, hidráulico y de pulverización).

Tras el conexionado y pruebas en cabina, se ensamblan las alas/barrales (reticulados o de carbono) y se realiza una calibración en banco. Enzo Maciello, el jefe de Producción de Caimán, nos acompañó por los sectores donde se lleva, incesante, toda la labor productiva, y detalló con precisión cada etapa.

Cada equipo pasa por chequeos asistidos por computadora, carga de fluidos y prueba de campo real de 3 a 4 horas en un lote cercano. El takt time declarado por Producción es de una máquina cada día y medio, para llegar a entrega con checklist completo y retoques finales.

Este estándar reduce la curva de aprendizaje del usuario y asegura que la pulverizadora salga lista para trabajar a pleno campo, y conectada para registrar su desempeño desde la primera hectárea.

Innovación con los pies en el lote

Lo que define a Caimán no es solo el fierro: es la capacidad de escuchar y resolver. Botalones de gran ancho, selectivo inteligente y una planta afinada a procesos de calidad se combinan con transferencia de conocimiento para que el productor gane eficiencia y control en cada pasada, a pleno campo.

Agradecemos la cordialidad y la predisposición con la que el equipo nos recibió en Las Parejas, abriéndonos cada sector de la planta y compartiendo su trabajo cotidiano. Nos fuimos con una conclusión simple y contundente: cuando la tecnología nace en diálogo con el productor y pisando el lote, las soluciones llegan antes y rinden mejor.