El analista económico y de mercados Salvador Di Stéfano trazó un escenario favorable para la ganadería, aunque advirtió que durante 2027 podrían registrarse períodos de alta volatilidad. Los cupos de China, la situación de Brasil, el clima y una eventual eliminación de retenciones aparecen entre las principales variables a seguir.
En el marco de la Expo Ganadera del Centro, Salvador Di Stéfano participó del bloque “Liderar 2026, proyectar 2027”, donde analizó las perspectivas económicas y de mercado para el sector.
En diálogo con Ganadería y Negocios, el especialista planteó una mirada positiva sobre la ganadería, particularmente en el mediano plazo, aunque anticipó que el camino podría tener algunos sobresaltos.
Un escenario internacional positivo, pero con volatilidad
“La ganadería a nivel internacional tiene un escenario extremadamente positivo”, afirmó Di Stéfano.
Sin embargo, señaló que antes de una consolidación de esa tendencia podría producirse una corrección vinculada, entre otros factores, con las restricciones que está aplicando China sobre las importaciones de carne.
“Creo que vamos a tener una pancita porque hoy China está poniendo cupos a todo el mundo, pero principalmente a Brasil, que es el principal exportador y puede quedar con algún excedente de carne”, explicó.
En ese escenario, la capacidad de Brasil para redireccionar esos volúmenes hacia otros destinos será una de las variables a observar. Di Stéfano mencionó particularmente las dificultades para colocar parte de esa producción en la Unión Europea y, al mismo tiempo, la recuperación de México en el mercado estadounidense.

Marzo y abril de 2027, meses para seguir de cerca
La combinación de esas variables podría trasladar incertidumbre al mercado durante los primeros meses de 2027.
“Vamos a tener un mercado con alta volatilidad en marzo y abril de 2027. Después creo que vamos a tener una recomposición”, proyectó.
Para Di Stéfano, sin embargo, el comercio internacional será solamente una parte de la ecuación. El clima podría tener una influencia igualmente importante sobre los precios y la oferta ganadera.
“Hay que ver qué pasa con la sequía en Estados Unidos, con la sequía que podamos tener en Brasil, en Mato Grosso, y con las grandes lluvias que podríamos tener en el sur de Brasil y que pueden derramar sobre el Litoral argentino”, señaló.
Un escenario de lluvias abundantes podría modificar las decisiones productivas y generar una mayor oferta de animales, con consecuencias sobre los valores del mercado.
“Eso puede generar mucha oferta de animales y esa oferta puede impactar en el precio. Por lo tanto, tenemos un escenario de alta volatilidad”, resumió.
Más allá de esas oscilaciones, su perspectiva de mediano plazo continúa siendo favorable: “Creo que el año que viene vamos a tener una tendencia de precios internacionales y locales a la suba”.

Sin retenciones, cambia la ecuación de costos
Otro de los puntos centrales de su análisis estuvo relacionado con los costos de producción y el eventual impacto de nuevas reducciones o eliminaciones de derechos de exportación sobre los granos.
Para Di Stéfano, la ganadería deberá prepararse para desenvolverse en un escenario diferente al de las últimas dos décadas.
“Tenemos que aprender a vivir sin retenciones y nosotros no sabemos vivir sin retenciones porque las tenemos desde 2003 hasta ahora”, sostuvo.
Según explicó, una eliminación de retenciones sobre la soja podría trasladarse al valor de la tierra y una medida similar sobre el maíz tendría efectos sobre el costo de alimentación de la hacienda.
“Si le sacan las retenciones al maíz, va a subir el costo del maíz”, señaló.
Ese cambio podría modificar nuevamente la relación entre los diferentes sistemas productivos.
“Vuelve la ganadería a pasto”
Frente a un maíz potencialmente más caro, Di Stéfano considera que los sistemas pastoriles podrían recuperar competitividad.
“Vuelve la ganadería a pasto. Entonces vuelve el negocio a ser muy bueno para la cría y para aquellos que sean especialistas en pasto”, afirmó.
Incluso utilizó una comparación para graficar hacia dónde deberían mirar los productores interesados en mejorar la eficiencia de estos sistemas.
“Sacate un pasaje a Nueva Zelanda, aprendé lo que hacen ahí y acá te va a ir bárbaro”, expresó.
El concepto pone nuevamente en primer plano la capacidad de producir kilos de carne aprovechando eficientemente el recurso forrajero, particularmente en sistemas de cría y recría.
Invertir ahora y no esperar a 2027
Di Stéfano también dejó una recomendación concreta respecto de las decisiones de inversión y financiamiento.
Ante la consulta sobre cuándo realizar una inversión o tomar un crédito para concretar una mejora productiva, su respuesta fue contundente: “Hoy, hoy”.
Su argumento está relacionado con la incertidumbre que habitualmente generan los años electorales en Argentina y su impacto sobre las decisiones económicas.
Según el analista, durante 2027 podrían reaparecer comportamientos defensivos, mayor demanda de dólares y temores vinculados al escenario político, independientemente de que esos temores finalmente se materialicen o no.
“Los argentinos tienen una conducta alarmista con todo”, sostuvo.
Por eso, frente a proyectos de inversión que ya tienen fundamentos productivos y económicos, recomendó no postergar las decisiones únicamente por la proximidad del próximo año electoral.
“Si me preguntás a mí, en 2027 no va a pasar nada, pero ante la duda, lo que tenga que hacer, hacerlo ahora y no en 2027”, concluyó.
