Con apenas 21 años, Nazareno Miretti forma parte de la nueva generación de Cabaña La Luisa y vive desde adentro una historia familiar estrechamente ligada a la genética Holando. En la Expo Rural Rafaela 2026, esa trayectoria volvió a tener un capítulo destacado con Maite Kungfu Missy, ganadora del 105° Concurso de Vacas Lecheras.
La vaca se impuso con una producción que la ubicó entre las mejores de la historia de una competencia centenaria. Para Nazareno, hijo de Gabriel y nieto de Guillermo Miretti, el resultado combina genética, alimentación, manejo y un trabajo que en La Luisa lleva más de tres décadas.
Maite y una producción cercana a los 80 litros
“La vaca se llama Maite, es hija del toro Kungfu y viene de una familia importante nuestra que tenemos en la cabaña”, explicó Miretti.
Durante el concurso, Maite registró producciones cercanas a los 39 litros por ordeño. “Por ordeñe está produciendo unos 39 litros. En el día son 78. La verdad que estamos muy contentos porque ya hace 15 años que una vaca en el concurso lechero acá en Rafaela no producía esa cantidad de litros”, destacó.
Los registros oficiales confirmaron la magnitud de su desempeño. Desde el primer ordeño, el box 602 se ubicó al frente con parciales de 39,120; 39,515; 39,455 y 38,965 kilos.
La suma alcanzó los 157,055 kilos de leche, segundo mejor registro histórico del concurso por cantidad producida. Con la valoración de sus componentes, Maite totalizó 693,450 puntos, resultado que la colocó cuarta en la clasificación histórica por puntaje.

Qué hay detrás de una vaca de alta producción
Alcanzar esos niveles no depende únicamente del potencial genético. Miretti explicó que la preparación contempla el momento de la lactancia, una alimentación específica y un seguimiento permanente del comportamiento del animal.
“Primero la vaca tiene que parir. Mientras más cerca de su fecha de parto esté, más va a producir. Después se le prepara una dieta especial para este tipo de concurso, con un balanceado distinto”, señaló.
Durante la competencia, la observación es constante. “La vaca tiene que estar siempre comiendo. Cuando se echa tiene que estar rumeando. Si no está rumeando, hay que ver qué le pasa. Tiene que tener siempre agua disponible para producir más leche”, describió.
Sin embargo, hay un componente que ningún manejo puede reemplazar.
“Es una vaca con una fortaleza lechera impresionante, ancha de pecho y con una capacidad de ubre increíble. Eso, sumado al cuidado, permite que dé esa cantidad de litros”, afirmó.
Una familia detrás de Maite
Guillermo Miretti, titular de La Luisa, también destacó la combinación de genética y manejo que permitió alcanzar el resultado. Según explicó, Maite transita su tercer parto y ya venía mostrando una capacidad productiva sobresaliente en el establecimiento.
La vaca pertenece además a una familia consolidada dentro de la cabaña: una tía fue Gran Campeona y Vaca del Año en la exposición de Rafaela.
“Estamos orgullosos porque se ve que de la genética, la alimentación y el cuidado salen estas cosas”, señaló Guillermo Miretti tras conocerse el resultado.
El criador puso especialmente en valor la incorporación de sus nietos a la empresa familiar, una continuidad generacional que en esta edición de la Expo Rural quedó reflejada tanto dentro como fuera de la pista.

Nazareno Miretti, la nueva generación de La Luisa
A sus 21 años, Nazareno ya asumió responsabilidades concretas dentro de la cabaña.
“Manejo un programa donde trato de hacer la parte reproductiva, sacar datos y todas esas cosas. Y también soy cabañero, estoy acá con los chicos”, contó.
La participación en una exposición exige además un importante trabajo de equipo. En Rafaela, La Luisa movilizó nueve personas: seis encargadas del cuidado durante el día y otras tres durante la noche.
Para Miretti, ese trabajo es parte de una actividad que conoce prácticamente desde que nació.
“Desde chiquito siempre me gustó estar en las exposiciones con los animales y saber los datos de ellas”, recordó.
Más de 30 años de Cabaña La Luisa
La historia de La Luisa comenzó hace más de tres décadas de la mano de Guillermo Miretti, sus hijos y la familia. Desde 1995 participa de manera sostenida tanto en el Concurso de Vacas Lecheras como en las competencias de animales de la exposición de Rafaela.
Nazareno creció acompañando esa trayectoria y recuerda especialmente los resultados alcanzados por la cabaña.
“Me tocó vivir la parte más linda, que fue la exposición de las vacas, ganar y sacar ocho Vacas del Año. Y en el concurso lechero también pudimos ganar mucho, más acá en Rafaela”, señaló.
Ahora, aquella historia iniciada por su abuelo y continuada por su padre y sus tíos comienza a sumar una tercera generación involucrada directamente en las decisiones productivas.
Un concurso único para la lechería argentina
El Concurso de Vacas Lecheras de Rafaela es el único de estas características que permanece vigente en el país. La prueba contempla cuatro ordeños controlados cada doce horas, luego de un secado previo, con supervisión técnica del INTI Lácteos.
En esta edición participaron tres cabañas con tres ejemplares Holando y una Montbeliarde.
Detrás de Maite se ubicaron Shalom Dina y Shalom Denise Te, ambas de La Travesía SA, mientras que La Clide participó con Clide Spring 469 Galago, de raza Montbeliarde.
Para Guillermo Miretti, preservar esta competencia tiene un valor que excede cualquier resultado particular.
“Me apasiona desde la época de mi padre porque es tremendamente real. Este es el único concurso que queda en el país y por eso es tan notorio”, afirmó.
En 2026, Maite estuvo cerca de los grandes récords de esa historia. Pero para La Luisa dejó además otra imagen: la de un abuelo, sus hijos y sus nietos compartiendo una misma cabaña y una misma pasión por producir cada vez mejores vacas lecheras.
