En el Congreso Federal Ganadero del Rosgan, Miguel Schiariti, presidente de CICCRA, analizó la dinámica del mercado cárnico y remarcó la necesidad urgente de mejorar la productividad cárnica como estrategia central para enfrentar los desafíos del consumo interno y la competencia de otras proteínas animales.
La productividad cárnica, en el centro del debate
Durante su participación en el Congreso Federal Ganadero organizado por el Rosgan en Rosario, Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), planteó una mirada profunda sobre la situación actual del sector.
El eje de su mensaje fue claro: la productividad cárnica es un factor que necesita fortalecerse con urgencia.
“Fíjense lo que pasó con el pollo y con el cerdo. La productividad de esas carnes es tal que hoy el valor promedio de 1 kg de carne vacuna representa 3,5 kg de pollo o 2,5 kg de cerdo”, explicó. Esa competitividad explica, según Schiariti, por qué muchos consumidores eligen esas opciones por sobre la tradicional carne vacuna.
Además, aclaró un punto clave: el consumo de carne no cayó, sino que cambió la composición. Hoy se consumen más de 117 kg anuales de proteína animal por persona, lo que indica un crecimiento. Sin embargo, la carne vacuna perdió terreno frente a las otras proteínas, en gran parte, por falta de adaptación productiva del sector.
Precios y consumo: una lectura más realista
Schiariti también se refirió al comportamiento del mercado de hacienda en los últimos meses. A pesar del discurso generalizado sobre la falta de capacidad adquisitiva del consumidor, los precios del consumo interno se mantuvieron firmes, con valores entre $3.500 y $3.800.
En este contexto, destacó que el consumo de carne vacuna aumentó un 4,95% en el último año. Este dato evidencia que, aunque parte de la población tiene dificultades económicas, otro segmento sigue comprando carne como antes.
“Muchos no llegan a fin de mes porque siguen viviendo con el mismo patrón de gasto que años anteriores, sin adecuarse a sus ingresos actuales”, comparó, trazando un paralelismo con la conducta del Estado, que en lugar de reducir gastos, aumenta la carga impositiva.
La cadena de valor y el desafío de la productividad cárnica
Frente al contexto económico y social que atraviesa Argentina, Schiariti subrayó que la productividad cárnica debe ser parte de una estrategia integral para sostener el negocio ganadero a largo plazo.
“La mejora de la productividad no solo baja costos, sino que permite competir con otras carnes”, remarcó. Y agregó que el sector tiene una oportunidad: aprender del modelo porcino y avícola, que optimizaron tiempos, recursos y genética para ofrecer un producto competitivo y accesible.
