El Gobierno argentino oficializó la suspensión temporal de los derechos de exportación para todos los granos y subproductos agroindustriales, una medida que entró en vigencia el 20 de septiembre de 2025 y se mantendrá hasta el 31 de octubre de 2025 o hasta alcanzar los 7.000 millones de dólares en exportaciones declaradas, lo que ocurra primero.
Esta disposición busca dinamizar el ingreso de divisas, recuperar la competitividad internacional de los productos argentinos y aliviar la presión fiscal sobre el sector agroexportador.
Contexto y alcance de la medida
El Decreto 682/2025 establece que, durante el período mencionado, todos los productos del complejo cerealero y oleaginoso —incluyendo soja, maíz, girasol, sorgo y sus derivados industriales— estarán alcanzados por la política de retenciones cero. Se trata de una medida largamente demandada por las entidades del agro, que reclamaban alivios impositivos frente al contexto de inflación, atraso cambiario y caída de precios internacionales.
Antes de esta decisión, los derechos de exportación alcanzaban hasta el 26 % en el caso del poroto de soja, 24,5 % en subproductos como aceite y harina, y un 9,5 % promedio para maíz y sorgo. Hoy, por primera vez desde 2002, la alícuota es del 0 % para estos productos clave.
La medida tiene condiciones específicas: los exportadores deberán liquidar al menos el 90 % de las divisas en un plazo máximo de tres días hábiles tras presentar la Declaración Jurada de Venta al Exterior (DJVE). Este requisito busca garantizar el ingreso efectivo de dólares al Banco Central y evitar maniobras especulativas.
| Producto / Rubro | Retención antes del 20/09/2025 | Retención vigente desde 20/09/2025 | Observaciones clave |
|---|---|---|---|
| Soja (poroto) | 26 % | 0 % | Afectado por el decreto. Retenciones cero hasta 31/10/2025 o USD 7.000 millones. |
| Subproductos de soja | 24,5 % (harina, aceite) | 0 % | Incluye derivados industriales. Misma condición que soja. |
| Maíz | 9,5 % | 0 % | Abarca grano seco, forrajero y dentado. |
| Girasol | 5,5 % | 0 % | Incluye grano y aceite. |
| Sorgo | 9,5 % | 0 % | Misma condición. |
| Trigo | 12 % | 0 % | Aclarado como incluido en el decreto. |
| Cebada | 12 % | 0 % | Incluye forrajera y cervecera. |
| Arroz | 6 % | 0 % | Confirmado por la Cámara del sector. |
| Carnes (bovina, aviar, porcina) | 5 a 6,75 % | No incluidas en la medida | Siguen con retenciones reducidas, pero no eliminadas. |
| Lácteos | 4,5 % | No incluidas en la medida | Retención vigente. Posible reclamo futuro del sector. |
| Economías regionales | 0–4,5 % | No incluidas en este decreto | Algunos productos tienen rebajas puntuales por resoluciones anteriores. |
Motivaciones del gobierno y reacción del sector
Según el Ministerio de Economía, esta decisión forma parte de un “esquema de estabilización económica” y representa un incentivo directo para los sectores que generan divisas genuinas. El ministro Luis Caputo declaró:
“Necesitamos que el campo produzca, exporte y traiga dólares al país. Este es un reconocimiento al rol estratégico del agro”.
Las reacciones desde el sector fueron mayoritariamente positivas. Carlos Castagnani (CRA) sostuvo que:
“Pasar a retenciones cero no solo es justo, sino necesario. Pero debemos tener certeza de que no es un alivio transitorio, sino el inicio de una nueva política productiva”.
Desde la Bolsa de Comercio de Rosario estiman que esta medida podría aumentar en un 15 % el volumen exportado en el último trimestre del año, siempre y cuando se mantenga el nivel actual de precios y logística exportadora.
Impacto esperado y perspectivas internacionales
La política de retenciones cero se proyecta como un impulso inmediato a la competitividad del agro argentino, en un contexto donde países vecinos como Brasil y Paraguay ya operan sin este tipo de gravámenes. Se espera también un efecto positivo en la recaudación vía incremento del volumen exportado, compensando parcialmente la pérdida fiscal directa.
Además, el sector agroindustrial anticipa que esta decisión puede servir de efecto demostración para avanzar hacia esquemas impositivos más estables y previsibles. En palabras del economista Salvador Di Stefano:
“Este es el principio de un nuevo modelo donde se prioriza la exportación, no el castigo fiscal”.
A nivel internacional, organismos como el Banco Mundial y la FAO han destacado que la eliminación de barreras a la exportación mejora la productividad y fomenta la inversión, especialmente cuando se acompaña con infraestructura y financiamiento.
