En el marco de la última edición de Todoláctea, el presidente de CONINAGRO, Lucas Magnano, ofreció un análisis profundo del presente y futuro del sector agropecuario argentino. Destacó el valor estratégico de los productores como columna vertebral del desarrollo rural, el impacto socioeconómico de la lechería en las comunidades y los principales retos a enfrentar en logística, infraestructura y política fiscal.

Con una mirada clara sobre las oportunidades que emergen de un posible saneamiento macroeconómico, Magnano subrayó la importancia de sostener el entusiasmo y compromiso de los productores, especialmente tamberos, quienes protagonizan el corazón productivo de muchas economías regionales.

Todoláctea: un espacio que refleja el esfuerzo del productor

Durante su visita a la muestra Todoláctea, Lucas Magnano valoró el crecimiento del evento y el ambiente positivo que allí se respiraba. “Es un honor estar en esta muestra como presidente de CONINAGRO. Lo que se vive en Todoláctea es fruto del trabajo diario de miles de productores lecheros que siguen apostando por la actividad pese a todas las dificultades”, expresó.

Destacó especialmente el impacto que tienen los tambos en localidades como Esperanza y en la extensa cuenca lechera argentina. “Estos productores no solo generan alimentos, sino que sostienen el tejido socioeconómico de ciudades pequeñas. Es esencial que podamos acompañarlos con políticas que aseguren sustentabilidad en el tiempo”, afirmó, remarcando que la continuidad de la actividad tambera es un objetivo estratégico.

Preocupaciones fiscales y el efecto de las retenciones

Magnano manifestó su inquietud respecto al posible regreso o no eliminación de las retenciones a partir del 30 de junio, una medida que considera crítica. “Esto ya nos preocupaba antes y mucho más ahora con la salida del cepo. Aunque es una buena señal hacia una macroeconomía más sana, el impacto inmediato sobre los productores es negativo si no se avanza en paralelo con una baja sustancial de la carga impositiva”, advirtió.

Además, resaltó que el esquema actual de tipo de cambio, con una lateralización del dólar, perjudica la competitividad del sector. “Vivimos en la microeconomía. Si los impuestos no bajan al ritmo que necesitamos, la ecuación económica se vuelve inviable. Es urgente que el gobierno nacional, provincial y municipal entienda esto”, enfatizó.

Infraestructura: logística y conectividad como prioridad

El presidente de CONINAGRO también puso el foco en la infraestructura como eje estratégico para el desarrollo agropecuario. En particular, insistió en la necesidad de una hidrovía modernizada. “La actual quedó desactualizada frente a los barcos de hoy. Necesitamos una hidrovía de primer nivel, con balizamiento acorde y mayor fluidez”, planteó.

Además, abordó la problemática de las rutas rurales, vitales para el traslado diario de la leche desde los tambos a las plantas industriales. “La logística es un cuello de botella. Las malas condiciones viales aumentan costos, afectan la calidad del producto y complican la operatividad del sistema. Esto impacta a todos los sectores, pero sobre todo a los productores de leche que dependen de una recolección diaria”, detalló.

El rol de las entidades y el camino hacia una economía sólida

Frente al panorama económico actual, Magnano recalcó la importancia de que las entidades del agro trabajen de forma articulada para blindar los avances y exigir políticas estables. “No se trata de colores políticos, sino de consolidar una macroeconomía que funcione. Solo así el campo, y con él el país, podrá crecer de manera sostenida”, expresó.

En este sentido, hizo un llamado a unir esfuerzos entre el Estado y el sector privado para encarar inversiones necesarias en energía, transporte y conectividad. “Argentina necesita un shock de infraestructura. Pero también necesita que se valore y respalde al productor, que es quien invierte, arriesga y mantiene vivo el motor productivo”, concluyó.