Durante abril de 2025, los precios de la carne vacuna registraron un nuevo incremento que consolida una tendencia alcista en lo que va del año. El consumidor afronta aumentos del 4,1% mensual y más del 60% interanual, con grandes diferencias según el canal de compra.

Precios en ascenso: un abril con variaciones moderadas pero firmes

Según el informe mensual del IPCVA correspondiente a abril 2025, los precios de la carne vacuna aumentaron un 4,1% respecto al mes anterior. Esta cifra se desprende del relevamiento realizado en AMBA, Rosario y Córdoba, donde se encuestaron más de 30.000 puntos de venta semanalmente. La suba acumulada en lo que va del año asciende al 24,07%.

El informe elaborado por las analistas del IPCVA, la Lic. Agustina Scarano y la Lic. Eugenia Brusca, especialistas en mercado externo e interno, respectivamente, indica que la medición interanual también confirma una tendencia inflacionaria firme, con un aumento promedio del 60,1% en los valores al consumidor. Este fenómeno responde tanto a factores macroeconómicos como a dinámicas propias del mercado de la carne, con impactos diferenciados según el corte, la región y el tipo de punto de venta.

Entre los cortes con mayores ajustes se destacan el osobuco, paleta, colita de cuadril, tapa de nalga y roast beef, con variaciones mensuales de entre 5,4% y 6,5%. En contraste, cortes como el matambre, el vacío y la carnaza común mostraron subas más moderadas, por debajo del 3%.

Supermercado o carnicería: dónde se pagan menos los precios de la carne vacuna

Un aspecto relevante del análisis es la diferencia de precios según el canal de comercialización. El estudio revela que, en promedio, comprar carne en supermercados resulta un 5% más económico que hacerlo en carnicerías. Esta diferencia es especialmente notoria en cortes como el asado y la falda, donde la distancia de valores puede superar los $200 por kilo.

En supermercados, cortes como el lomo y la colita de cuadril tienden a ser más caros, mientras que el asado, el peceto o la picada común suelen ser más baratos que en carnicerías. Este comportamiento se explica por estrategias de precios, acuerdos con proveedores y promociones internas de las grandes cadenas.

El comportamiento de los consumidores también se ajusta a esta diferencia de precios. Las familias de ingresos medios y bajos tienden a priorizar los supermercados por su acceso a mejores ofertas, mientras que los segmentos de mayores ingresos siguen valorando la atención personalizada y la calidad diferencial de las carnicerías.

Comparación intersectorial: precios frente al pollo y al cerdo

Aunque esta nota se enfoca en la carne vacuna, el informe incluye una referencia comparativa que vale mencionar. En abril, el precio del pollo fresco subió 10,7% mensual, mientras que el pechito de cerdo lo hizo un 3,1%. Ambas carnes presentan aumentos inferiores en lo que va del año, con un 15,6% para el pollo y un 7,18% para el cerdo.

Estos datos resaltan que la carne vacuna no solo lidera el consumo, sino también el incremento de precios. Esta situación impacta directamente en la dieta de los hogares argentinos y en el posicionamiento competitivo del sector frente a otras proteínas de origen animal.

En términos relativos, con el valor de un kilo de asado hoy se pueden comprar 3,16 kilos de pollo o 1,49 kilos de pechito de cerdo. Esto refleja un encarecimiento progresivo del asado frente a otras carnes, que podría provocar desplazamientos en el consumo durante los próximos meses.