El registro de huella de carbono suma un nuevo caso en la industria láctea con impacto directo en eficiencia productiva, sustentabilidad y competitividad. La experiencia del Grupo Don Emilio muestra cómo esta herramienta mejora la gestión en tambos y fortalece toda la cadena de valor.

Un paso clave hacia la sostenibilidad productiva

El registro de huella de carbono se consolida como una herramienta estratégica para la lechería argentina. En este marco, el Grupo Don Emilio recibió el primer certificado otorgado por la provincia de Córdoba, marcando un avance concreto en la medición y gestión ambiental dentro del sector productivo .

La iniciativa, impulsada por la Secretaría de Cambio Climático, permite a las empresas cuantificar sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y diseñar estrategias para reducirlas. Para los productores, esto implica no solo cumplir con estándares ambientales, sino también optimizar recursos, reducir costos y mejorar la eficiencia energética.

Registro de huella de carbono y eficiencia en tambos

El caso del Grupo Don Emilio abarcó dos unidades productivas: el tambo Mharnes, en Villa María, y la planta láctea Duy Amis, en Ana Zumarán. En ambos establecimientos se implementan prácticas sustentables como lagunas de estabilización de efluentes, captación de agua de lluvia y uso de energía solar .

Estas acciones no solo reducen el impacto ambiental, sino que también generan beneficios productivos concretos. En el tambo, por ejemplo, el sistema de estabulación con camas de compost mejora el bienestar animal, lo que se traduce en mayor productividad y calidad de leche.

El registro de huella de carbono permite identificar dónde están las mayores emisiones dentro del sistema productivo. A partir de esa información, los productores pueden tomar decisiones más precisas en alimentación, manejo de efluentes o uso de energía.

Impacto en la cadena de valor y rol del laboratorio

Uno de los aspectos clave que se desprenden de este tipo de iniciativas es la necesidad de contar con infraestructura técnica adecuada. En este sentido, disponer de un laboratorio de calidad de leche a nivel provincial resulta fundamental.

Estos laboratorios permiten medir parámetros esenciales como composición, sanidad y calidad higiénica, lo que complementa el análisis ambiental del registro de huella de carbono. Para los productores, esto significa acceso a información confiable para mejorar su producción y cumplir con estándares cada vez más exigentes.

Además, a nivel de cadena de valor, contar con un laboratorio fortalece la transparencia, mejora la trazabilidad y facilita la inserción en mercados que demandan productos con certificaciones ambientales y de calidad.

Una herramienta para la gestión y competitividad

El programa provincial permite registrar tanto a empresas que calculan su huella como a proyectos que capturan carbono, generando oportunidades de compensación entre actores del sistema productivo .

Desde el punto de vista de la gestión, el registro de huella de carbono abre nuevas posibilidades:

  • Identificación de oportunidades de inversión
  • Reducción de costos operativos
  • Mejora en la eficiencia energética
  • Acceso a financiamiento verde

Además, posiciona a las empresas frente a un contexto global donde la sostenibilidad ya no es opcional, sino un requisito.

Cómo acceder al registro

La inscripción al programa se realiza a través de la plataforma Ciudadano Digital (CiDi), donde las empresas deben presentar el cálculo de su huella o proyectos de captura de carbono .

Una vez validada la información, se otorga un certificado que acredita el compromiso ambiental de la organización. Este reconocimiento no solo tiene valor institucional, sino también comercial, ya que agrega valor a la producción láctea.