El raigrás es un cultivo forrajero esencial en la ganadería argentina, aportando numerosos beneficios tanto en la nutrición del ganado como en la eficiencia de los sistemas productivos. En los últimos años, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) ha desarrollado nuevas variedades de este forraje, optimizando su productividad y adaptabilidad a distintas regiones del país. Entre ellos, se destaca el Raigrás INTA.

El desarrollo del Raigrás INTA

El Raigrás INTA es el diploide más corto del mercado argentino. Su desarrollo comenzó en 2009, trabajando sobre poblaciones naturales, y tras varios ciclos de selección enfocados en floración temprana, sanidad y producción de forraje, fue inscripto oficialmente en 2019. Esto es lo que explica el ingeniero agrónomo Alejo Re, especialista del INTA Concepción del Uruguay, quien señaló que este raigrás fue desarrollado en conjunto por INTA Pergamino e INTA Concepción del Uruguay

El INTA juega un papel clave en la generación y transferencia de materiales genéticos, asegurando que estas variedades lleguen a las empresas semilleras que las comercializan para su adopción por parte de los productores.

Características productivas sobresalientes

El agrónomo Horacio Voilloud, productor agropecuario y multiplicador de semillas forrajeras, explica que el Raigrás INTA «se destaca por ser un diploide corto y el más corto en el mercado argentino. En la zona de Entre Ríos y hacia el norte, en Corrientes, ha demostrado un comportamiento excelente, con alta sanidad y buena resiembra natural».

En algunas partes del lote se probó la resiembra natural con resultados sobresalientes. «Estamos produciendo entre 90 y 140 toneladas de semilla por año. Además, esta variedad permite ingresar pastoreos hasta diez días antes que otras, según las condiciones climáticas, lo que optimiza el aprovechamiento del campo», explica.

Beneficios del raigrás en la producción ganadera

Uno de los principales atributos de esta variedad es su rápida implantación y liberación de los lotes, lo que facilita la rotación de cultivos y su utilización como cobertura del suelo.

«Este raigrás se comporta de manera excepcional tanto en pastoreos como en la producción de rollos tras la cosecha», comenta Voilloud. «Es un material que está altamente adaptado y ha demostrado ser muy exitoso en distintas condiciones productivas».

Un raigrás versátil y fácil de manejar

Este raigrás diploide es fácil de comercializar debido a su adaptabilidad y buenos resultados en el campo. «Quienes lo prueban, lo siguen usando», afirman los especialistas. Además, su uso no se limita a la producción de forraje. También puede emplearse como cultivo de cobertura, ya que libera rápidamente el suelo.

Otra ventaja clave es su facilidad de siembra. «No es necesario sembrarlo con equipos específicos. Se puede distribuir al voleo con fertilizadoras u otras herramientas, lo que reduce costos y agiliza el trabajo en el campo», destacan los entrevistados.

El raigrás sigue siendo una herramienta clave en la ganadería argentina, ofreciendo soluciones innovadoras para la producción forrajera. Su rápida implantación, sanidad y versatilidad lo convierten en una opción estratégica para los productores que buscan mejorar la eficiencia y sustentabilidad de sus sistemas productivos.