El investigador del INTA Manfredi, Ariel Odorizzi, disertó en ExpoAlfa 2024 sobre los desafíos del mejoramiento genético en la alfalfa. Se trata del cultivo clave de la producción forrajera. Presentó avances en genómica y fenotipado de alto caudal, y destacó la importancia de un manejo integral para aprovechar al máximo el potencial genético.

Durante su participación en las jornadas de ExpoAlfa 2024, Ariel Odorizzi abordó el desafío histórico que enfrenta el mejoramiento genético de la alfalfa. En su charla, enfatizó que, a diferencia de otros cultivos, la alfalfa experimenta una estabilización en los rendimientos durante los últimos 20 años. Este escenario en la ganancia genética ha sido un obstáculo significativo para optimizar su productividad.

Según Odorizzi, las técnicas tradicionales han alcanzado un límite, por lo que es crucial integrar tecnologías innovadoras para impulsar mejoras sustanciales. Entre estas, destacó el uso de la genómica, que permite una secuenciación completa del genoma de la alfalfa, y el fenotipado de alto caudal. Eso posibilita evaluar en tiempo real múltiples variables del cultivo.

Genómica y fenotipado: el futuro del mejoramiento

Odorizzi explicó que la combinación de herramientas genómicas con tecnologías avanzadas, como sensores remotos, drones y cámaras hiperespectrales, abre nuevas posibilidades para el análisis detallado de características del cultivo. Estas tecnologías permiten medir variables como altura, rendimiento, índice de foliación y radiación fotosintéticamente activa, todo ello con gran precisión y en grandes volúmenes de datos.

Además, destacó la integración de esta información con herramientas de ambientología para adaptar las estrategias de mejoramiento genético a las condiciones específicas de cada entorno productivo. Esta aproximación promete romper las barreras actuales en cuanto a rendimiento, mejorando también la persistencia y tolerancia del cultivo a factores adversos.

Convenios que impulsan la innovación

Otro eje central de su presentación fue el convenio de vinculación tecnológica entre el INTA y la empresa Palo Verde, una alianza que ya lleva más de 15 años y se proyecta hasta 2029. Este convenio ha sido clave para el desarrollo de variedades avanzadas de alfalfa, incluyendo algunas con características destacadas como tolerancia a la salinidad, multifoliación y menor potencial de empastado.

Entre los logros más recientes, Adorizzi mencionó la inscripción de variedades que reflejan el avance en el uso de herramientas genómicas y de selección. Estos desarrollos no solo mejoran el rendimiento, sino también la adaptabilidad de la alfalfa a condiciones agroclimáticas desafiantes.

El manejo: clave para expresar el potencial genético

Sin embargo, Odorizzi subrayó que el mejoramiento genético no es suficiente si no se acompaña de un manejo adecuado del cultivo. «Por más que se obtengan variedades de alto rendimiento o mayor tolerancia, si no se dan las condiciones de manejo necesarias, el potencial genético no se expresa», afirmó.

El manejo integral incluye prácticas como una correcta preparación del lote, siembra a profundidad adecuada, manejo nutricional óptimo y control integrado de plagas, enfermedades y malezas. Estas condiciones son esenciales para maximizar los beneficios de las nuevas variedades desarrolladas.