Nuevamente, el gremio lechero pretende irrumpir llevándose todo por delante en SanCor. Esta vez, son los propios empleados de la Cooperativa quienes rechazan y desoyen las órdenes que «bajan» desde el sindicato. Como en la famosa novela «1984» de George Orwell, son aquellos que consideran «propios» quienes actúan en abierta rebelión frente al autoritarismo desaforado.
Después del vencimiento del período de conciliación obligatoria entre las partes, el pasado martes 23 de enero, la incógnita pasaba por saber qué sucedería con el paro convocado por las organizaciones sindicales nacionales y el grado de acatamiento en el sector lechero y en la misma SanCor. Allí comenzó a evidenciarse el hartazgo de los empleados lecheros afiliados a ATILRA. Esa jornada trabajaron casi todos los empleados, al punto que todas las actividades productivas programadas fueron cumplidas.
Los mensajes que evidencian la acción gremial
Tras eso, en la tarde del viernes 26, comenzaron a circular unos mensajes de WhatsApp, en texto y en audios, que daban cuenta de una reacción gremial, que intentaba nuevamente poner a prueba la paciencia de sus afiliados y la capacidad de la empresa.
El mensaje de texto dice, textualmente, lo siguiente:
A los Compañeras y Compañeros por decisión de Etín la semana que viene se le estará depositando $200000 a cada Compañeras y Compañeros trabajadores de SanCor. Además en los próximas horas se estará informando la modalidad de las medidas de acción gremial a llevar adelante. Estar atento al teléfono. Comunicar urgente a las y los Compañeros. Abrazo.
Sugestivamente, vuelven a una práctica que ya fue denunciada en un par de oportunidades. El gremio que dice estar en una situación económica más que endeble, el mismo que hace fiestas fastuosas casi cada fin de semana en Sunchales (de paso, el único lugar en el cual realizaron inversiones monumentales con aportes de los empleados de todo el país), parece tener la capacidad de disponer «graciosamente» de dinero para entregar a sus más fieles seguidores.
Acá volvemos a plantear una pregunta que todos deberían hacer y que las autoridades sindicales, Ponce y Coronel a la cabeza, deberían responder públicamente: «¿De dónde proviene ese dinero?». También deberían demostrar su «trazabilidad«, porque el dinero ya distribuido fue entregado en efectivo. Esas no son prácticas sanas. Existen serias sospechas que abonan varias personas consultadas sobre que la procedencia sería de Rosario y su origen estaría vinculado a los empresarios que conformaban el grupo interesado en constituir el fallido fideicomiso, encabezado por Gustavo Scaglione. No contentos con haber sido rechazados, estarían buscando por todos los medios generar una situación de caos, para lo cual cuentan con la inestimable colaboración de las máximas autoridades de ATILRA.
Los mensajes de audio
Por otra parte, circularon dos mensajes de audio, detallando la modalidad de las medidas a aplicar. El primero de ellos, casi «políticamente correcto».
Pero el segundo desnuda, otra vez y van…, toda la mala fe y actitud patoteril a las que nos tienen acostumbrados, avisándole a «Esteban» que «nosotros vamos a sacar la gente»…. «la vamos a sacar toda«.
Eso configura una grave situación de impedimento de acceso al trabajo a quienes desean desempeñar sus tareas, y es una actitud penalmente reprochable.
Qué es lo que sucedió
Como se trataba de un fin de semana, SanCor planifica la producción para llevar adelante la producción de aquellos productos más necesarios de acuerdo a su plan comercial, y evita pagar sobrecostos. Durante este sábado y domingo pasado sólo producirían las plantas de Balnearia y de Sunchales.
En Balnearia, una vez conocida la iniciativa gremial, los empleados se reunieron y decidieron desoír la directiva de los jerarcas de ATILRA, y produjeron normalmente. Muy pocos fueron los empleados que fueron renuentes a desarrollar sus tareas.
En cambio, en Sunchales, la presión de la gente de Ponce sobre los empleados fue mucho más fuerte, en especial en los sectores de producción. En particular, porque hacían retirar a los empleados de sus puestos de trabajo frente a las máquinas. El punto clave fue que pararon las calderas, y con ello, no hubo generación de vapor y, consecuentemente, fue imposible continuar con los procesos productivos. Se debería evaluar si esta acción, junto con lo que sigue, no constituye un acto de sabotaje.
La consecuencia fue que en la planta de leches esterilizadas o UAT, que en esos momentos estaba elaborando leche chocolatada, quedaron inutilizados unos 3.000 litros de producto que es necesario decomisar. Tampoco se pudo elaborar leche en polvo. Por otra parte, y de gravedad también significativa, se impidió la descarga de materia prima proveniente de los tambos. Eso constituye un bloqueo inadmisible.
En tanto, las otras plantas industriales de la empresa pudieron recibir materia prima y efectuar las tareas de conservación propias de la actividad.
Qué sucedió este lunes
La otra incógnita era qué pasaría a partir del comienzo de la semana laboral. En tal sentido, en Sunchales fue levantada la restricción de ingreso de materia prima de los tambos, pero se impidió que se procesara. Esto afectó la posibilidad de elaborar.
Por otra parte, en Balnearia, donde se elaboran quesos semiduros, hubo actividad normal. Al respecto, nos llegaron comentarios de que para evitar enfrentamientos desagradables, las autoridades determinaron la escolta de los ómnibus que trasladan empleados desde la localidad hasta la planta, ubicada en la zona rural. Además, los empleados habrían dejado constancia de haber recibido presiones para que no desarrollen su labor.
En La Carlota, donde se elaboran quesos duros, la jornada fue normal, al punto que sólo 4 empleados se adhirieron a la interrupción de la actividad. En Devoto, si bien algunos empleados decidieron el paro, con al aporte de personal de supervisión se fraccionó crema y se elaboró el conocido queso Mendicrim.
En Gálvez sucedió algo parecido. Una de las líneas de fraccionado, que trabaja con quesos en fetas y «Corazón de Horma», trabajó normalmente, en tanto que no pudo arrancar la que se ocupa de quesos procesados.
La línea 134
Cuando la empresa, en la tarde del viernes, se enteró de la intención del sindicato, empezó a distribuir por WhatsApp un posteo en el cual se señala que impedir la voluntad de trabajar es un delito y que eso puede ser denunciado. Tiempo atrás, el gobierno nacional dispuso una línea telefónica especialmente dedicada a recibir denuncias de personas a las que se les impide trabajar. Es una línea gratuita y confidencial.

Por lo que sabemos, hubo varios empleados que la usaron para dar a conocer los abusos gremiales al respecto. Queda saber qué tesitura habrá de aplicar la autoridad competente para garantizar el derecho de los trabajadores.
El ministro de Trabajo de Santa Fe en Sunchales y Gálvez
Ante los hechos descriptos, el ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de Santa Fe, Roald Báscolo, fue a las plantas de Sunchales y Gálvez para entrevistarse personalmente con los empleados que estuvieran presentes en sus lugares de trabajo.
Como lo reflejara en su cuenta personal de Instagram, fue relevando de parte de los mismos actores las impresiones y opiniones sobre las actuales circunstancias y así determinar cómo puede contribuir desde su cartera a la resolución de los problemas planteados.



La rebelión de los trabajadores
Lo que deja hasta ahora todo lo relatado, es que los trabajadores ya no aceptan mansamente todo lo que les pretenden imponer desde ATILRA. Los desmanejos, la falta de claridad, el evidente interés de parte de las máximas autoridades sindicales por acceder a puestos en un hipotético futuro directorio de una empresa futura que se apropie de los activos de SanCor, los cansaron.
Pareciera que, con aportantes ocultos, la verdadera intención de Ponce es mutar de dirigente gremial a empresario. Toda una evolución de quien se dice defensor de los trabajadores, pero que en realidad los usa para «trepar» a una estructura que le permita ver realizados sus sueños más secretos, que ya no son tales.
Hasta algunos delegados y activistas van diciendo a los empleados que no logran convencer, sin vergüenza y con total desparpajo, que «aquellos que no se sumen a las medidas de fuerza, no van a pertenecer a la nueva empresa».
¿De qué nueva empresa hablan? De la que el mismísimo Héctor «Etín» Ponce aspira a conducir, haciendo quebrar a la Cooperativa.
Pero no se dan cuenta que los empleados ya no los siguen ciegamente, porque son capaces de pensar por sí mismos y con la capacidad para ganarse el sustento con dignidad, sin necesidad de ser parte de un rebaño.
Hay cosas que están cambiando, la empresa sigue procesando porque los empleados entendieron que los están usando. Y ya no están dispuestos a prestarse a los juegos ególatras de nadie. Por supuesto que en los próximos días habrá más aprietes, más medidas desesperadas. Pero la suerte de ATILRA parece que ya está echada.
