A través de un comunicado, la empresa dio a conocer el costo que le generó la paralización de sus actividades productivas y comerciales. También se rebate con contundencia la sospecha que el gremio pretende instalar sobre la inocuidad de los productos y comenta sobre otras acusaciones de las autoridades sindicales.
Bajo el título «SanCor: información certera y compromiso con los trabajadores», la empresa señala la proximidad del vencimiento del período de la conciliación obligatoria dispuesta por el Ministerio de Capital Humano de la Nación. También revierte argumentos gremiales sobre supuestas maniobras de «vaciamiento», que fueron las excusas para aplicar las medidas de fuerza. Así lo explican:
«Esas medidas de fuerza tuvieron como argumentos:
- Caída del Fideicomiso de Administración: El vencimiento de todos los plazos acordados para el logro de la puesta en marcha del Fideicomiso de Administración, por no haberse aportado los fondos comprometidos ni cumplimentado las condiciones básicas previamente acordadas. Entre ellas, la resolución de deudas y garantías y el destino de cerca de 1.000 empleados que no estaban contemplados por el Fideicomiso, dentro del plan de negocios.
Si SanCor no hubiera defendido el cumplimiento de esas condiciones, efectivamente hoy podría haber sido acusada de vaciamiento de activos empresarios, defraudación de los acreedores y del fisco y de abandono del personal. Por el contrario, con su postura, aseguró, además del cumplimiento de su responsabilidad legal, que los activos sigan siendo respaldo de la actividad. - Reclamos salariales: en todo momento la Cooperativa realizó propuestas superadoras, las cuales nunca fueron consideradas por el gremio y ni siquiera trasladadas a los trabajadores, teniendo como única respuesta la negativa tajante de las autoridades gremiales.»
La inocuidad de los productos… ¿y una amenaza?
En los últimos días, a través de distintas acciones de comunicación, tanto el sindicato como su propio abogado, Alberto Coronel, salieron a poner en duda la calidad de los productos elaborados en las instalaciones industriales de SanCor. Al respecto, y en un apartado titulado «La calidad, una condición indispensable para SanCor», la cooperativa da una respuesta contundente:
«Un aspecto que esgrime el Cuerpo de Delegados, es la imposibilidad de garantizar la inocuidad de los productos que se elaboran en las plantas industriales de la Cooperativa. Para tranquilidad de todos, la reconocida calidad de los productos SanCor tiene su fundamento en la materia prima de excelencia, en sus instalaciones tecnológicamente aptas, en procesos de elaboración certificados y en el profundo conocimiento de todas las personas que intervienen en la elaboración.
Como prueba cabal de que ello continúa plenamente vigente, se superó con éxito la auditoría para la certificación HACCP para las líneas de leches UAT y formulaciones en polvo de la Unidad Operativa Industrial Sunchales. Fue realizada por las autoridades del SENASA -máxima autoridad sanitaria del país-, con fecha 3 de enero de 2024. Los mismos criterios se aplican a todos los procesos desarrollados por la Cooperativa.»
Lo cierto es que resulta inexplicable que la propia entidad que representa a los trabajadores (ATILRA) pretenda instalar desconfianza sobre la calidad de los productos, los mismos que sus propios afiliados elaboran. Atentar contra la propia fuente de ingresos es como «tirarse un tiro en los pies». O bien, algún malpensado podría sugerir que es la advertencia de alguien que está avisando que podría sabotear la producción como paso siguiente, si su reclamo no es satisfecho. La respuesta de la empresa al respecto fue clara y contundente.
Las pérdidas económicas que ocasionaron las medidas de fuerza
Bajo este título, SanCor exhibe el impacto que tienen las medidas gremiales. En efecto, la empresa nunca había dado a conocer los datos que reflejaban cómo se dañaba la economía de la Cooperativa y se socavaba su capacidad para hacer frente a las erogaciones propias de la actividad.
El comunicado señala lo siguiente al respecto: «La actividad productiva y comercial de SanCor estuvo interrumpida durante 65 días por las medidas de fuerza realizadas e impulsadas por el Gremio. Un tema que se ha cuantificado, y reviste particular importancia, es el de las pérdidas ocasionadas por esta interrupción de las actividades productivas y comerciales. La falta de elaboración, distribución y venta de productos durante el período comprendido entre el 18 de octubre al 22 de diciembre de 2023, concentrado en tres grandes conceptos, condujo a una pérdida que supera los 4.500 millones de pesos.»
Tal vez, los empleados deberían tomar nota de este número, porque si se hubiera continuado la actividad, la recomposición de salarios y la seguridad de sus fuentes de trabajo y sus ingresos nunca se hubieran afectado. Hay aventuras de otros que alguien paga.
Las promesas que se cumplen
Eso es lo que destaca SanCor bajo el título «La previsibilidad de la Cooperativa frente a la incertidumbre», en el comunicado.
«En todo momento, SanCor señaló a sus empleados que, al retomar las tareas, se comenzaría a aplicar un cronograma de pagos que conduce a una rápida recuperación salarial. En el transcurso de esta semana, todos los trabajadores que desempeñaron sus tareas recibieron la suma de $250.000 comprometida en el plan.
La Cooperativa depende de sus ingresos para cumplir con sus obligaciones, por lo cual tiene la firme determinación de aplicar fielmente el plan de pagos, siempre bajo la premisa de que “quien trabaja, cobra”.»
Cómo sigue todo
El próximo martes 16 de enero finaliza el período impuesto por la conciliación obligatoria. También tendrá lugar una audiencia en la Secretaría de Trabajo, dependiente del ministerio de Capital Humano, para evaluar cómo continúa este largo y desgastante proceso.
Es desgastante para todos. Como se señala en el comunicado de la empresa, las pérdidas económicas son cuantiosas. Pero no sólo para la empresa. Todos los actores de la cadena se ven seriamente afectados por una decisión de la cabeza del gremio. Una decisión que no se comprende como no sea por un «berrinche» personal y que arrastra a los propios afiliados.
Las preguntas para ATILRA
Así como hemos preguntado de dónde sale el dinero que fue entregado en efectivo a sólo algunos de los seguidores más inmediatos (dejando afuera a muchos que no comulgan con sus ideas), el siguiente interrogante es ¿Quién o quiénes están detrás de ATILRA en su aventura?. Porque es hora de dejar la inocencia de lado.
Y la tercera pregunta que desde ATILRA se debería contestar es ¿Qué les prometieron si logran quedarse con los activos de la empresa? ¿Un sillón en un hipotético futuro directorio? ¿Al sindicato o a un «iluminado» que se designe para ese lugar?
Hay, en todo el accionar del gremio, intereses ocultos que cada vez se evidencian con más fuerza. Como alguien de la política dijo: «Se nota mucho»
