Como si de un regalo de Navidad se tratara, el gobierno nacional dictó la conciliación obligatoria en el extenso conflicto entre la cooperativa y la organización gremial.

Al caer la tarde del viernes 22 de diciembre llega el bombazo de la noticia que tanto se estaba reclamando y esperando por parte de muchos trabajadores y de la propia empresa. El ministerio de Capital Humano, a cargo de Sandra Petovello, determinó la aplicación de un período de suspensión del conflicto que desde hace más de dos meses tiene casi paralizada la actividad productiva y comercial de SanCor.

Un poco de historia

Lo que empezó siendo una presión del gremio ante la negativa de SanCor a conformar un fideicomiso, trastocó rápidamente en un reclamo de índole salarial. Si bien la cooperativa realizó propuestas de rápida recuperación de ingresos para los empleados, y muchos de ellos las vieron con muy buenos ojos, el sindicato, de manera sistemática, las desechó.

Hubo varias audiencias (la última el jueves 21 de diciembre), en las que fue imposible generar un avenimiento de las partes. Con puntos realmente grises, las autoridades sindicales negaron una y otra vez la existencia de la propuesta y generaron diversas medidas para bloquear el entendimiento. La empresa, en cada ocasión, solicitó que se dictara la conciliación obligatoria mientras se debatían las posiciones para llegar a la mejor solución. No había sido escuchada hasta ahora.

El deseo de trabajar y las barreras

Aún así, muchos empleados manifestaron su intención de volver al trabajo. Muchos de ellos recibieron amenazas de diverso tipo, desde la intimidación física a la suspensión de derechos que les corresponden como afiliados al sindicato y a la obra social, por ejemplo.

Las pérdidas económicas causadas por la falta de elaboración, sea por materia prima desechada, por productos que se fueron venciendo o que están próximos a caducar, la falta de presencia en el mercado y la consecuente caída en la recaudación. En algún momento, eso saldrá a la luz, y se comprenderá lo insólito de esta posición del sindicato.

Dinero de origen poco claro

No se entiende tampoco por qué, de manera selectiva y arbitraria, ATILRA entregó dinero en efectivo a sus afiliados más cercanos, dejando de lado a otros, cuando las ofertas de la cooperativa eran más significativas y tendían a la solución definitiva de los diferendos. Y tampoco se sabe el origen del dinero entregado por el sindicato.

La conciliación obligatoria

Con el dictado de la conciliación obligatoria se abre ahora una instancia de 15 días en los cuales se debe retomar el trabajo. Ambas partes deben comprometerse al cumplimiento de lo establecido por el ministerio de Capital Humano, a través de la Secretaría de Trabajo, a cargo de Omar Yasín.

Cómo seguirá todo

Queda conocer cuál será la reacción de las autoridades del sindicato. La empresa manifestó varias veces, en su comunicación al Personal, su intención de generar las condiciones propicias para que todo vuelva a la normalidad.

Lo bueno: con la Navidad se abre un período en el cual los empleados podrán albergar esperanza y paz, a la vez que la expectativa de poder retomar sus puestos de trabajo y, con ello, de su dignidad.