En sucesivas notas fuimos dando cuenta de distintas actitudes (muy reprochables todas), que el sindicato lechero viene desarrollando en relación al conflicto con SanCor. Aprietes a empleados (agremiados o no), amenazas de todo tipo, mentiras, ocultamientos. Lo que exponemos a continuación son pruebas de sus maniobras para prolongar una situación que tiene de rehenes a sus propios afiliados.

Con el paso de los días, la evidencia de una actitud intransigente de ATILRA en su batalla por doblegar a SanCor se hace cada vez más notable… y también indisimulable, inentendible e injustificable.

Las maniobras (algunas solamente)

Las autoridades sindicales comenzaron, hace más de dos meses, una serie de medidas de fuerza que al principio (ellos mismos lo expusieron en las actas que se conocieron tiempo después), se fundamentaban en la caída del ya famoso y fallido fideicomiso que alentaban de manera extrañamente furibunda.

De inmediato, y al advertir que ese no era un motivo válido para semejante arremetida contra la cooperativa, adujeron cuestiones salariales que la propia empresa reconocieron (al menos parcialmente) como válidas. Luego de ello, hubo propuestas para revertir esa situación que los popes del gremio negaron sistemáticamente, aún cuando las actuaciones en el ministerio de Trabajo de la Nación estaban debidamente documentadas.

La desconfianza que crece y crece

Cuando la empresa, al advertir la situación, comenzó -a través de los medios de comunicación interna- a trasladar a los empleados la oferta de mejora, el gremio siguió negando todo, aún cuando todo se hacía cada vez más evidente.

Eso, junto al progresivo deterioro en el ingreso de los asalariados, fue minando la confianza en los dirigentes sindicales, que hoy está virtualmente dinamitada, a excepción de su círculo más cercano.

Así fue que desde hace unas semanas, un creciente número de empleados empezó a movilizarse para volver a trabajar. No le encontraban sentido a protestar cuando existe una oferta de recomposición de sus salarios que los sacaría rápidamente de la situación de angustia e incertidumbre hacia la cual los guiaron a ojos cerrados.

En distintas plantas hubo reproches y enfrentamientos con los delegados, y también el mandato expreso de que hagan llegar el mensaje de conciliación a los dirigentes más encumbrados, pero siempre se impuso la negativa.

Se retoman las tareas

Pese a las advertencias y amenazas que recibieron, este lunes se presentaron a trabajar en las plantas de Gálvez, Devoto y La Carlota. En algunos casos les dijeron que les retirarían las coberturas de salud, que perderían el apoyo ante eventuales situaciones de conflicto y otros beneficios que tienen como afiliados. A otros, los intimidaron físicamente.

Un caso singular fue cuando hace un par de semanas, ante los reclamos crecientes, el gremio determinó un aporte de dinero a quienes se vieran afectados por la situación, y siempre que hayan firmado unos documentos de reclamo a las autoridades de la empresa. Dejaban de lado a otros empleados -también agremiados y aportantes-, por el solo hecho de que se negaban a firmar esa misiva. Eso es discriminación, lisa y llana.

Las pruebas de la discriminación

Lo cierto es que faltaban evidencias para demostrar las actitudes que llevan adelante. Pero este martes 19 de diciembre, en un descuido (tal vez por apresuramiento o desesperación ante el desbande de los afiliados), comenzaron a enviar mensajes por grupos de WhatsApp en los que se comunicaba que se volvería a realizar los aportes, con el mismo mecanismo discriminatorio.

Aquí el primero de ellos:

Msjs Conjunto para difundir PERSONALMENTE entre aquellas y aquellos compañeros que vienen sufriendo las trágicas consecuencias del accionar mafioso de los directivos de SanCor que llevaron a una situación de quebranto a las y los trabajadores que prestan servicio en la misma. Comuniquen que en los próximos días estaremos entregándoles a cada compañera y a cada compañero nuevamente la suma de 100 mil pesos. Por supuesto que dicho monto debe ser entregado a quiénes están bancando la situación. Además se debe poner en claro que los directivos de la empresa no solo no tienen respuestas sinó que mienten. No se han tocado para nada sus intereses. Al contrario se pagan sobreprecios por la leche que se autoentregan. ÉSTOS DIRECTIVOS NO TIENEN SALIDA. Por eso hay demandas penales en marcha en su contra. Para que estos tipos terminen dónde tienen que terminar. Difundan esto personalmente hablándoles a los compañeros en las Asambleas. A las y los dudosos que se vayan a la mierda. Estas medidas se sostienen con convicciones. Tenemos compañeros lecheros muertos durante la última dictadura cívico militar y esos compañeros fueron curiosamente de SanCor. Así que este momento no es para los que dudan. Es para quienes tienen conciencia. Para el pago de los 100 mil pesos obraremos como lo venimos haciendo. Comuniquen a las y los cumpas. Abrazo.

Dos cosas queremos destacar al respecto.

La primera de ellas es que se actúa de manera totalmente desembozada y a la vista de todos de una manera discrecional, autoritaria y discriminatoria.

La segunda, es que resulta llamativo que ahora el gremio entregue $100.000 a los empleados (solamente a los que adhieren a las medidas que el gremio impulsa), siendo que si comenzaran a trabajar la cooperativa aseguraba para esta semana dos veces y media ese importe. ¿Cuál es la racionalidad de la medida? ¿Qué es lo que persiguen las autoridades sindicales realmente?

La siguiente es la grilla de pagos prevista e informada por nota al Secretario de Trabajo de la Nación el pasado 12 de diciembre, y que expusimos en la nota «La propuesta de pago a sus empleados».

Una captura de pantalla de uno de los grupos que muestran la misma acción (ocultamos parte de los números y las fotografías para no afectar a las personas que intervienen):

Una nueva audiencia

Este jueves 21 de diciembre se desarrollará una nueva audiencia en la Secretaría de Trabajo de la Nación. Sería bueno que por una vez se piense en los empleados, que pueden retomar las tareas y en corto plazo recuperar sus salarios. Sólo es necesaria la buena voluntad de las autoridades sindicales. Tal vez, no sería mucho pedir, para que los empleados tengan felices fiestas.