Verónica Sauer, del INTA Las Breñas, Chaco, explica cómo obtuvieron buenos resultados productivos a partir del uso de cultivos de servicio (basado en el llamado «Sistema Santa Fe», en el sudoeste chaqueño. Allí hay suelos limosos, y por eso es clave crear abundante cobertura.
Lo que propone el «Sistema Santa Fe» es asociar el cultivo de maíz con algún otro cultivo acompañante. Esto surge a raíz de los trabajos que veníamos desarrollando en la Experimental, donde en los ensayos de larga duración costaba mucho revertir el deterioro de suelo. Aumentar los niveles de materia orgánica nos llevaba entre 6 y 9 años.
Desde 2021, el INTA realiza ensayos para medir el impacto de la combinación de maíz con vicia.
Cultivos de servicio. Una propuesta con impacto
La idea de aumentar este el stock de carbono nos llevó a probar diferentes tipos de manejo para recuperar los servicios ecosistémicos. En ese tramo empezamos a trabajar con cultivos de servicio, instalando diferentes ensayos dentro de la estación experimental sino también asociándonos con productores.
En esta zona se dio el primer asentamiento de las colonias inmigrantes por lo cual los suelos están muy desgastados, llevan más de 100 años de uso y con prácticas de manejo que no eran las recomendadas para esta zona, como labranzas muy intensivas sobre el suelo y acompañado con el monocultivo de algodón, que fue un cultivo pionero en esa época
Con los avances tecnológicos empezó la incorporación de la siembra directa. Nosotros fuimos acompañando ese avance instalamos ensayos de larga duración bajo siembra directa y empezamos a hacer propuestas dé manejo para tratar de recuperar los suelos lo antes posible.
Los cultivos de servicio acortan los tiempos de recuperación de materia orgánica. También repercute de manera positiva en los cultivos de renta, como la soja y el maíz.
Tendencias productivas y adaptación al ambiente
La preocupación también viene después dé hacer un análisis sobre cuál es la adopción que hacen la mayor parte de los productores en la provincia. Si se analiza la estadística de los últimos 10 años, hay un vuelco al cultivo de oleaginosas, principalmente soja y girasol, que son los cultivos que generan menos aporte de rastrojo generan. Por ende, exponen al suelo a procesos erosivos, con todas las implicancias que esto tiene.
Con el afán de revertir ese deterioro de suelo, fuimos proponiendo alternativas de rotaciones con participación incremental de gramíneas. Así, fuimos armando rotaciones de cultivo con 25%, 33% y 50% de participación de gramíneas, con manejos más y menos intensivo; es decir, con más de un cultivo por año o de un cultivo por año .
Respuestas productivas alentadoras
Esto nos llevó a concluir que recién al cabo del sexto a noveno año pudimos mejorar en medio punto el nivel de materia orgánica. No conformes con esto, empezamos a trabajar con cultivos de servicio. Así obtuvimos una respuesta positiva en el incremento de rendimientos del maíz, y logramos mil kilos más, comparando con un sistema tradicional.
Además, se dio una ventaja significativa en la producción total de biomasa a favor de la asociación del maíz con vicia. Logramos producir casi 5500 kg más de materia seca en ese sistema con esa asociación, mientras que con las gramíneas logramos producir entre 2,500 y 3,500 kg más de aporte.
No comprometimos el uso del agua este a través de esos sistemas. Logramos el mismo consumo tanto en el sistema tradicional como cuando lo asociamos con estos tres cultivos.
Fuente: INTA
