En un momento de profunda pobreza y fragilidad en el país, que ha generado desesperanza y enojo en la población, la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera (ATILRA) tomó medidas de fuerza inesperadas y fuera de lugar. Estas medidas tienen como objetivo presionar a la cooperativa SanCor para que ceda casi gratuitamente la propiedad de muchos de sus activos a un grupo de empresarios cuya composición e intereses siguen sin revelarse. Además, es importante destacar que esto ocurre en un momento en que el país se encuentra en pleno proceso electoral.

Esta mañana del 20 de octubre se tuvieron que descartar los primeros 100 mil litros de leche, que correspondían a la planta de San Guillermo y que estaban almacenados desde el pasado lunes, luego de los bloqueo por las sorpresivas medidas de fuerza del sindicato.

 El descarte de la materia prima fue inevitable porque la leche, con el paso de los días sufre un proceso de acidificación, lo cual impide que pueda ser destinada a la elaboración de productos. 

Las consecuencias de medidas insensatas

El descarte de 100 mil litros de leche, una fuente esencial de alimentos y sustento para miles de familias, es un hecho doloroso en un país en el cual la inflación, el hambre y la pobreza afectan a gran parte de la población, especialmente a más de la mitad de los niños del país. Cualquier alimento que sea desechado por situaciones ajenas a su calidad, es un atentado contra la dignidad de las personas y las posibilidades que tengan de desarrollarse como actores sociales positivos para la comunidad.   

El gremio presiona a la empresa para que ésta ceda la propiedad de sus activos y esconde sus oscuros intereses bajo argumentos de protesta salarial. 

El conflicto 

SanCor, a través de un comunicado reciente, denunció que su operatividad se vio seriamente afectada debido a las sorpresivas medidas de fuerza implementadas por ATILRA. Este conflicto se suma a una serie de desafíos que la Cooperativa enfrenta en su búsqueda por superarse. 

La empresa también advirtió que de continuar las medidas, corren riesgo cerca de tres millones de litros de leche. 

Ahora, con la suspensión de las asambleas sindicales hasta el día martes 24 de octubre, todo entra en un compás de espera y la expectativa se concentra en cuál será la actitud que habrá de asumir el gremio. 

Queda claro que la interrupción de la protesta se debe a un pedido al gremio por parte del gobierno nacional para que no influya negativamente en el acto electoral del próximo domingo 22.