Había sido el 5 de agosto de 1983, nueve años después de su inicio en la localidad bonaerense de San Martín, cuando se inauguró el primer edificio del INTI Lácteos en un terreno cedido por el INTA Rafaela, siendo una iniciativa del Centro de la Industria Lechera, de la Junta Intercooperativa de Productores de Leche e impulsado por la dirección de la institución que además de ser referencia en metrología a nivel nacional, consiguió ser insignia para el crecimiento de este sector en particular.
El acto conmemorativo de los 40 años del INTI Lácteos
Con la presencia de la actual titular del INTI, Sandra Mayol, de su vicepresidente, Jorge Schneebeli, y Jorge Speranza, artífice fundamental de este espacio y director nacional de Metrología, quienes encabezaron un acto donde se le impuso el nombre del Ing. Rodolfo Gallino al Edificio 2 del centro ubicado sobre la Ruta Nacional 34, al norte de la ciudad de Rafaela. “Acompañar el desarrollo productivo de cada región, por tener representación en todo el país siendo parte de lo que queremos, ser todos los días una Argentina mejor”, dijo la funcionaria.
Las tareas que se desarrollan en la institución
Destacando el trabajo de los más de 50 profesionales que se desempeñan en el Centro, generando referencias metrológicas para la industria láctea, pero al mismo tiempo innovación, transferencia de tecnología, asistencia a empresas, fundamentalmente se trabaja para mejorar la calidad de los productos lácteos argentinos, no sólo en el país, sino a nivel internacional, para mejorar la colocación de productos superando barreras paraarancelarias.
El INTI Lácteos es único en Sudamérica, es el responsable de la generación de muestras que permiten la calibración de equipos en toda la industria, pero también el espacio desde el que se impulsan nuevos productos, desarrollos, en innovaciones gracias a la calificación técnica y científica de los profesionales que ahí se desempeñan.
“Tenemos una producción de leche que excede al consumo interno y hay que venderla, para eso necesitamos ciertos parámetros. Lo que se necesita es cierta trazabilidad a nivel nacional, por nuestras empresas y para poder pagarle a nuestros productores como les corresponde por calidad, e internacionalmente porque si exportamos podemos evitar barreras paraarancelarias que podrían aparecer por diferencias entre mediciones”, explicó como fundamento Speranza.
